Brisa en Scooter Hoverboard en Guayaquil

            Brisa se saco las ganas de este chiche durante una hora se recorrió todo el parque cuando le agarró la mano se llegó a inclinar mas que Michael Jackson

Donde dormíamos pasaban justo por arriba los aviones que recien despegaban

Cuando estabamos en camino al cruzar las cierras los caminos plagados de llamas.

Guayaquil nos despide con lluvias torrenciales

            Salíamos de Guayaquil y las lluvias eran impresionantes, el parabrisas de La Nube parecía un colador y Eliana se encargaba de retener las goteras, Brisa limpia los vidrios por dentro y Francisco dormía.

La Nube un poco mejor con zapatillas nuevas

            En Guayaquil nos dijeron que podríamos conseguir las llantas y gomas para la Nube y aunque no fue al 100% al menos ya no raspamos las ruedas traseras contra la carrocería

Los mecánicos de este taller en la calle 17 y Ayacucho nos apoyaron con dos aros de magnesio de una Grand Vitara, las delanteras lamentablemente rosaban en los extremos de dirección así que decidimos cambiar solo las dos traseras. Gracias a todos por su apoyo muchchos.

Por un momento creímos estar en Santa Fe

            Cuando llegamos el calor y la humedad nos trajo al instante el clima de nuestra Santa Fe.<img class="alignnone size-full wp-image-2069" src="https://www.c1250406.ferozo.com/wp-content/uploads/2018/02/DSC_0764.jpg" alt="" width="672" height="378" />

Guayaquil es una ciudad portuaria de Ecuador, conocida como la puerta de acceso a las playas del Pacífico y a las Islas Galápagos. A lo largo del río Guayas se extiende el malecón Simón Bolívar, donde está el monumento La Rotonda. En el norte, el barrio Las Peñas está lleno de casas coloridas. Las escaleras bordeadas de cafés y galerías de arte llegan hasta el cerro Santa Ana que incluye la capilla de Santa Ana, un faro y vistas de la ciudad.

Una familia que conocimos en el parque Samanes donde dormimos esa noche. Ellos son dueños de un restoran en Guayaquil y no se animan aun a largarse a vivir viajando.